Talla de Sant Antoni Abat con báculo, libro, campanilla y el cerdito a sus pies

La talla, el panely el fuego

Los objetos que dan forma a la fiesta. La imagen de principios del siglo XIX, el panel cerámico del MUMA, el dosel y la hoguera.

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La talla de Sant Antoni

Es una escultura de principios del siglo XIX, de autor desconocido. Mide 66 cm de alto, 30 de ancho y 20 de fondo, y está hecha de madera dorada y policromada.

Representa al santo como un anciano de barba espesa y pelo blanco, de pie y con un bastón en la mano derecha. Viste hábito beige, delantal azul grisáceo y capa marrón con capucha. A sus pies, a la izquierda, hay un cerdito rosado. En los días de fiesta se cuelgan campanillas con una cinta de tela del cuello del animal y de la mano del santo.

La imagen preside el dosel, la misa, la procesión, la bendición de los animales y, desde hace unos años, la quema de la hoguera.

En 2015 la restauró Mónica Ibáñez en el Museo Municipal de Alzira. El trabajo reveló al menos siete intervenciones anteriores, la primera tras la guerra civil: en 1936, Consuelo Sifre la escondió para salvarla, y las malas condiciones del escondite obligaron a reconstruirla.

El panel cerámico del MUMA

En la segunda planta del Museo Municipal de Alzira hay un gran panel cerámico de 140 por 240 cm, formado por 84 azulejos de 20 por 20 cm. Lo hizo el artesano local Juan Antonio Matoses Torres en 1990, para celebrar los 200 años de la fiesta. En lo alto lleva la leyenda Festes de St. Antoni Alzira 1788-1988.

Panel cerámico de la fiesta de Sant Antoni en el MUMA

Los 50 azulejos centrales cuentan la fiesta como una aleluya: niños llevando trastos viejos para las hogueras y saltándolas; la visita al dosel; la procesión, abierta por dolçaina i tabal, con gente que lleva animales o va a caballo y en carro, monaguillos y devotos con cirios, los festeros, la imagen a hombros de cuatro personas, el párroco, las autoridades y, cerrando, una banda de música. Es a la vez una obra de arte y un documento de cómo se vestía y se celebraba la fiesta.

El dosel

Los doseles cambian cada año. Los crean la comisión de fiestas o los clavarios, y son arte popular al servicio de la devoción. Se hacen sobre todo con telas y flores, aunque últimamente se construyen estructuras más complejas con madera, cañas, cerámica o aperos de labranza tradicionales.

Dosel de Sant Antoni montado como una casa de labranza, con aperos y velas

La hoguera

El último elemento, también efímero, es la hoguera. Se levanta con madera en desuso que se recoge a lo largo del año, hoy sobre todo palés de obra, y se apila en forma de pira en la Plaza Mayor.

Recogida de leña para la hoguera en un remolque